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Mostrando entradas de abril, 2016

"A palabras necias, oídos sordos"

Este refrán popular tan recurrente en otros tiempos, parece haber perdido su sentido ahora donde se ha impuesto la prisa. Ese dicho nos aconseja no hacer caso a comentarios impertinentes, a la par que imprudentes, que entrañan mala intención se mire por donde se mire, se hagan de manera expresa o disimulada. El dicho que antaño nos venía a recomendar que ante las palabras necias de otros, nuestra mejor respuesta solo pudiera ser la más sincera indiferencia ahora parece que se torna ineficaz; pues en esta sociedad de prisas, todo lo dicho y no contestado inmediatamente, se convierte en intrascendente y otorga a la necedad rango de ley.
A pesar de lo anterior y aun viviendo en la sociedad de la prisa verbal, de los 140 caracteres, cuando la necedad llega desde el exabrupto meditado, la salida de tono, el ademán inconveniente, las necias palabras son dichas desde la ignorancia, desde el desconocimiento real de la cuestión; y son necias porque no se miden y pecan de imprudentes e impertine…