sábado, 6 de febrero de 2010

Pájaros de barro

¿Nunca han pensado que en este sistema en el que nos encontramos da la sensación de que no somos más que meras figuritas decorativas?. ¿Esas figuras que se limpian, adornan e idiotizan cada vez que llega un proceso electoral?. En este mundo de gilipollitis estratégica, los prebostes de cada partido nos moldean a su gusto y para evitar que la figurita se deforme y perturbe, nos dan un poco de agua. Llegan las elecciones, nos engalanan y nos venden la consabida frase de que es la gran fiesta de la Democracia. Quince días antes nos hacen la pelota y nos prometen, hasta que metes y una vez has metido, ya sabéis, se jodió lo prometido.

Soy de los que piensa, siente y dice que la Democracia (con mayúsculas) es el sistema menos malo de todos los posibles. Y digo esto porque cada día se nos olvida, o quizás se les olvida a los cofrades de cada partido, que todo emana de nuestra Constitución y en mi modesto entender estos artistas cada vez nos alejan más de Ella.

Dice nuestra Carta Magna que la soberanía reside en el pueblo y que los partidos políticos concurren a la manifestación de la voluntad popular promoviendo las condiciones de participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Bien, pues si esto es así ¿Por qué no se cumple? ¿que falla? ¿la norma o los adláteres que caminan disimulados y agazapados junto a su mentor político?. Creo que todos sabemos las respuestas.

El otro día apareció en la prensa que el PP estaba preocupado pues un estudio interno del partido ponía de manifiesto que la tercera preocupación de los españoles era la poca calidad de sus políticos. ¡Joder!, pero eso no necesita estudio alguno, quizás su invidencia les impide ver lo que todos vemos. No verán o no quieren ver que hemos llegado a un peligroso predominio de pequeños políticos, que no entienden que han de asumir sus cagadas, que están más allá del bien y del mal y que rechazan cualquier sanción. Han introducido la corrupción como algo cotidiano pero en su acepción más peligrosa: la de ridiculizar la honradez convirtiéndola en una excepción. Este sistema partidocratico hace que aparezcan esencialmente tres tipos de políticos: los ocasionales, los semiprofesionales y los profesionales, según vivan para o de la política. Junto a esto se ha creado el cuerpo de funcionarios políticos o de partido. Y eso, es lo que la gente no ve bien. No ve bien que se pretenda aumentar la edad de jubilación y esta casta de gobernantes y opositores, se asignen sueldos vitalicios o la mas alta de las pensiones o la acumulación de las mismas, por el solo hecho de politiquear y sin que nadie de todos ellos replique. Sería bueno que se miraran al espejo y pensaran que han de estar al servicio de la sociedad, con fecha de caducidad y que deben estar para arreglar problemas, no para crearlos.

Aparte de lo anterior, parece que gobiernan en interés del partido y no del pueblo. Hacen lo que más votos les reporte, sin mirar lo que pide la ciudadanía. Un ejemplo cercano. Ya somos mas de mil los ciudadanos de Las Merindades y de toda España que creemos, pedimos y exigimos que Santa María de Rioseco se convierta en Parador Nacional. Y lo hacemos porque el artículo 29 de la Constitución nos da el derecho a pedir a los políticos lo que pensamos que es más justo. Además lo hacemos porque también el artículo 46 obliga a los gobernantes a garantizar la conservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. Pues ya verán como no, a pesar de que la filosofía constitucional de los paradores nacionales es poner en valor, conservar y perpetuar el patrimonio histórico a través de su actividad, llegará el político de turno, sin preocuparle todo lo anterior, e intentara decidir cual es el lugar que más le interesa al partido. Por eso es necesario que entre todos “le ayudemos” a decidir ya que la experiencia demuestra que la peor petición es la que no se hace. Hagámosla juntos, y aprendamos juntos a pedir. Tal vez podamos encontrar muchos más apoyos de los que ahora mismo imaginamos.

Por eso somos como pájaros de barro que quieren volar pero no nos lo permiten. Creo que no se trata de quijotadas sino de realidades. Aún así, aquellos que deciden también parecen conocer el Quijote y los sabios consejos que el caballero de la triste figura dio sobre el ejercicio del buen gobierno a su fiel Sancho: “no te muestres, aunque por ventura lo seas, codicioso, mujeriego ni glotón porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería hasta derribarte en el profundo de la perdición”. Esto ya veis que no es cosa de hoy, que viene de tiempo.

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