miércoles, 1 de septiembre de 2010

Carteles

           Cuando ZP y su troupe inventaron el Plan E de obras locales establecieron la obligatoriedad de colocar carteles de obra (uno por actuación). Así en cada rincon de nuestro Pais se colocó la correspondiente valla técnico-propagandística para mayor gloria y negocio del sobrino de turno. El PP, como no podía ser de otra manera, salió raudo y veloz a críticar de manera furibunda el coste de los cartelitos de marras. Y es que no era para menos ya que estimaron que el precio de cada uno de ellos era de 2.500 euros, incluido material, transporte y colocación. Pero esa crítica les ha dado en el morro, ya que en poco tiempo tambien ellos, en las administraciones en las que mandan, se apuntaron a la propaganda de partido a cuenta del dinero de todos. Y es que donde antes eran criticas ahora son actuaciones de récord, un ejemplo bastante gráfico: la Xunta de Galicia del PP colocó 18 carteles de obra en el arreglo de una carretera de solo 15 kilómetros.

           Pero lo mas jodido de todo esto el que el asunto está “normalizado”, dicho de otra manera, dado que el tema es obligatorio sacaron una resolución desde el Ministerio donde de manera minuciosa se describen las características de esa tempestad de panfleto de acero; 4 metros de largo por 3 de alto, de aluminio o acero galvanizado, y lo más importante para cumplir bien su función de propaganda, la ubicación. Esta ha de ser “en el exterior de la obra y en sitio visible". Pero si el pueblo es pequeño (de menos de 200 habitantes) se debe situar en la entrada al casco urbano como el más preciado monumento a un hijo insigne del lugar. Tambien les preocupa que perdure y por ello se ha de fijar al suelo con dos tubos de acero de 2,5 milímetros de espesor con recubrimiento de 7 milímetros. Y para terminar los textos, en grande lo de Gobierno de España y el mensaje central (en rojo Pantone 186 sobre fondo blanco): Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, en cristiano, el Plan E de Rodriguez contra la crisis que tanto negaba, o el Plan levanta aceras arregladas hace 4 días que es en lo que al final se ha convertido.

           Y es que cuando se presentaron estas ayudas es posible que ignoraran que optarían a ellas todos los ayuntamientos hasta los bien pequeños. Y quizás el caso más exagerado sea el del municipio soriano de Aldehuela de Periáñez, de 47 habitantes, que pidieron 1.392 euros de financiación para instalar un cubrecontenedor de basuras que disimulara los antiesteticos recipientes y evitar tan desagradable impacto visual en los vecinos y visitantes. Lo que si es seguro es que el cartel, de 12 metros cuadrados que obligatoriamente han de colocar, no sólo será más grande que el cubrecontenedor, sino también más caro: entre 1.500 y 2.500 euros. El de Aldehuela de Periáñez no es, ni mucho menos, un caso aislado, en más de un centenar de los 30.907 proyectos presentados para beneficiarse de ese fondo para el empleo, el presupuesto de las obras fue inferior al coste de las vallas publicitarias.

            Y si nos metemos en carretera, ya ni contar. Y menos mal que está prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde la zona de dominio público de la carretera por la Ley de Carreteras de 1988 y menos el propio Estado. Pero es que es tal la cantidad de carteles que uno se puede asutar. ¿Pero es que no sabemos todos que las carreteras las hace el Estado, o la administación de turno con los dineros de nuestros impuestos? Quien quiera más información que la busque en el BOE. Es como si cada vez que vas al médico te pusieran una pegatina de lo que ha costado la consulta, eso sí con la cabecera de Gobierno de España en rojo pantone. Se llega a límites tan absurdos que, por ejemplo, en Pamplona se han gastado 116.000 euros en colocar 25 carteles indicativos de la distancia a diversas ciudades de España y Europa, algunas tan curiosas como los kilometros que tenemos que recorrer para ir a Cáceres, a La Coruña o a Toulouse ¿necesidad o despilfarro?.

           Está más que claro que si vamos por una carretera de León, en la que ya nos ponen un cartel bien grande diciendo: A la que sea, CL la que toca o LE en su caso, si estan haciendo una obra, ¿para que narices ponen un cartelito?. Lo que queremos los paganos vecinos de a pie son carreteras, no carteles. Y encima ahora con los recortes de Pepiño el gallego feliz, ¿para que sirve tanto cartel?, ¿para ponernos de mala ostia al recordar la putada?. Así que nos devuelvan la pasta, que ya nos llega para una buena cena y así activamos la economía y ganarían algo entre otros los tasqueros.

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