domingo, 4 de noviembre de 2012

“Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo”


Las recientes declaraciones del Ministro de Industria, José Manual Soria, indicando que no está asegurado el Plan Garoña para el 2.013 no hace más que poner a las claras lo poco que les importamos a los que mandan en Madrid y parece que tampoco a los que aquí mandan. Las declaraciones de Soria parecen ser más que una pataleta de un necio que actúa movido por la por la ignorancia, la imprudencia o la presunción. Parece claro que cuando el PP ganó las elecciones, prometiendo entre otras cosas que no cerrarían la bomba de Tobalina y derogando lo aprobado por ZP, su intención real era llevar el dinero a otra parte y así lo vimos en los presupuesto de 2012 de los cuales desapareció. Ahora que la espantada de Nuclenor les ha dejado con el culo al aire y con otra de tantas promesas no cumplidas resulta que Las Merindades se tienen que joder. Vuelvo a repetir; no es una cuestión de que se tiene o no que cerrar, se trata de hacer las cosas con criterio, independientemente de quien gobierne. Los ciudadanos no podemos estar a expensas de pataletas de niño bien. Se cierre en 2013 o en el 4025 algo se tendrá que hacer, algo se tendrá que prever. No como hasta ahora, yo la cierro, yo la abro. Se hace necesario un plan de reindustrialización, que evite el impacto sobre las estructuras socioeconómicas. Pues la realidad es que de lo prometido por el PSOE con el Plan Garoña (2.350 millones de euros y de ellos 950 millones en inversiones directas de 2010 a 2013) han llegado escasamente 40 millones y se han generado 53 empleos. Y ahora con el PP quita el plan, se cierra el garito y aquí a verlas venir. La empresa lloriqueando y los trabajadores engañados por esta y en la calle.
 
Pero Soria ya tiene su plan: convertir Las Merindades en el paraíso del fracking. Llenar nuestra comarca de agujeros, para gloria y beneficio de una empresa privada llamada trofagas. ¿Y que es eso se preguntaran?. Pues se trata de reservas de gas que no se encuentran en bolsas subterráneas, sino que se encuentra fuertemente adherido a las rocas a gran profundidad. Para extraerlo se inyecta agua mezclada con arena y componentes químicos a gran presión, lo que consigue que el gas se libere y pueda ser recogido en la superficie llegando junto a parte del líquido inyectado. Otra parte queda en el subsuelo, no siendo biodegradable. Otra consideración a tener en cuenta son las posibles consecuencias de fracturar roca en profundidad, ya que pueden generar zonas de debilidad e inestables, pudiéndose producir pequeños terremotos, derrumbes, y con agua, flujos de barro y lodo. Aparte del impacto que producirían cientos de pozos repartidos por nuestra geografía, aparte del movimiento de camiones de mercancías por todas las poblaciones y fincas de la comarca. Ya, ¿pero eso genera empleo y es rentable?. Pues empleo directo no, ya que se trata de trabajo especializado realizado por empresas sin presencia en la zona. En empleo indirecto es residual y puede estar en torno al medio centenar. En cuanto a la rentabilidad, ésta es más que cuestionable ya que hasta en EEUU, con gran experiencia en hidrocarburos, se han rebajado las expectativas en una 40%. Además para que sea rentable requiere de múltiples pozos (se calculan tres pozos en una superficie similar a un campo de futbol) a lo que se ha de añadir la corta vida de la explotación (se estima una vida útil de 3 a 5 años)que requiere hacer muchos agujeros para que sea rentable. Todo ello aderezado y servido una vez más de manera poco transparente y tratando de que los afectados no nos enteremos. Vamos que pretenden convertir Las Merindades en un queso de gruyere.
 
Todo esto ha puesto en alerta a la mayoría de los ayuntamientos de la comarca (con Medina, Espinosa, Mena y Trespaderne a la cabeza) posicionándose claramente en contra y apelando al principio de precaución por delante de cualquier otra consideración. En cambio el PP de Villarcayo es favorable argumentando la Alcaldesa que no esta «ni a favor ni en contra, no somos antifracking, sino que estamos a favor de que resuelvan la ley y los técnicos competentes», por eso rechazaron la moción y por lo tanto se olvidaron de ese principio de precaución y dejando en manos externas lo que aquí se tenía que decidir. Vamos lo mismo que con los juzgados. De aquí el título de esta diatriba y que escribió Publio Terencio el Africano, es de necios aceptar algo que se puede evitar. Pero eso no quiere decir que no exijamos lo justo para esta tierra, ya que si no lo hacemos pasaríamos a ser estúpidos, y de eso ya hablé el mes pasado.
 
Por eso cuando Sancho Panza le comenta a Don Quijote: «Que nadie se tome con su gobernador ni con el que le manda, porque saldrá lastimado, como el que pone el dedo entre dos muelas cordales, y aunque no sean cordales, como sean muelas, no importa; y a lo que dijere el gobernador, no hay que replicar… Este le responde:  Eso no, Sancho , que el necio en su casa ni en la ajena sabe nada, a causa que sobre el cimiento de la necedad no asienta ningún discreto edificio. Y dejemos esto aquí, Sancho, que si mal gobernares, tuya será la culpa y mía la vergüenza. Mas consuélome que he hecho lo que debía en aconsejarte con las veras y con la discreción a mí posible: con esto salgo de mi obligación y de mi promesa. Dios te guíe, Sancho, y te gobierne en tu gobierno, y a mí me saque del escrúpulo que me queda que has de dar con toda la ínsula patas arriba». (Cap.43 Libro II). Salud.

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