sábado, 9 de marzo de 2013

"Payasos"



El otro día un amiguete me mando un wasa con una viñeta en la que se podía ver una representación de Dios en las alturas y con un pensamiento que decía: «Ay que joderse. El mundo hecho mierda por miles de políticos corruptos y solo dimite el mio». Y a mi la verdad me causo risa. No por nada, solo por lo acertado del comentario. Ahora resulta que los mayas estaban equivocados de fecha. No era el 31 de diciembre el fin del mundo. No. Entonces, ¿que otro fin puede llegar a ser si el enviado de Dios en la Tierra dimite y el centro de la civilización romana viva sin gobierno o lo que es peor, a la espera de un nuevo Nerón con injertos capilares?.
 
Pues no España es diferente, y fíjate si lo es, que Cataluña no puede irse de España porque los políticos no son capaces de representar todas las realidades de aquella tierra y mucho menos a sus aspiraciones. Y en eso que nos llega Pere Navarro, el jefe de los sociatas catalanes, pidiendo la dimisión del Rey y mientras su supuesto jefe Rubalcaba en el congreso pide la de Rajoy (ya se que es abdicación y lo tengo tan claro como que dimitir no es un nombre ruso). Vaya patada en el culo y en catalán.
 
La transición y con ella la Constitución en su artículo 6º dieron un poder cuasi sagrado (y por lo tanto fuera del alcance y explicación humana) a los partidos políticos otorgando: «Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política». Con ello y siendo ellos (los partidos) los que esto escribieron se montaron un sistema para financiarse sin depender de sus socios, aquí llamados afiliados y que obedecen a la definición de personajes que suben o bajan en número dependiendo de si está o no en el poder el partido en cuestión. Aparte de la pasta, les otorgaron inmunidad y es más, establecieron unas normas que les hicieron y les hacen estructuras inaccesibles, a modo de modernas logias, y que permiten que ciertos personajes les robe la pasta, les hagan amnistías fiscales para blanquear lo que les ha robado y encima luego les denuncia porque dice que le ha mangado dos ordenadores. Es un artista el de la peineta.
 
Se antoja el momento de que los partidos políticos devuelvan el poder al pueblo. Es muy difícil establecer las distintas estructuras que sustentan el Estado y que describe la Carta Magna sin que lleguen las contradicciones. La Soberanía recala en el Pueblo, en los ciudadanos, pero al Soberano lo eligió el chaparro de Ferrol. A los representantes del pueblo (esos del artículo 6º), los votamos todos, pero los eligen en los despachos de los partidos. La Justicia, que debe velar por todo y todos, en sus altas esferas y donde se marca la diferencia, la elige el Parlamento, que está formada por políticos puestos por los partidos en listas cerradas. En resumen, es muy difícil establecer la diferencia entre poderes, porque al fin y al cabo son nombrados por los mismos, son afines y obedecen a los dictados que se marcan desde la sede. Y la verdad pienso que la política, y esta con mayúsculas, ha de ser para defender la cosa común, no para profesionalizar a mediocres y a listillos soba chepas de los jefes en sus sedes.
 
Cuando se habla de políticos a todos nos viene a la cabeza los profesionales, las estrellas de la política, o esos que viven de su momio desde el anonimato de estar bien colocado en el partido y así tener un cargo bien gratificado y cuanto más tiempo mejor. El sistema se antoja caduco. La estructura del Poder hace que el clientelismo sea la norma en contraposición a que quien administra lo público no solo ha de parecer honrado, sino serlo. Ya sé que no se puede generalizar y me gusta decir siempre que la mayoría de los que dedican a este asunto lo hacen de manera altruista, quitando tiempo a su vida privada o a sus aficiones, para luego ser metido en el mismo saco que todos y criticado cuan Bárcenas cualquiera. Pero es que el otro día en el debate del estado de la nación daba pena. En vez de debatir sobre lo que todos esperábamos solo se escuchaba lo del “y tu más”. Leches es que parece como en la escuela: «Si te juntas con ese, yo no te junto y hago que mis amigos tampoco te junten. Chincha rabiña.»
 
Por eso hace unos días en carnavales, vestido de payaso, una chavalita se me acercó y me preguntó que de que iba disfrazado. No lo dudé ni un instante y le espeté: de político. Y es que hasta Cervantes, en un actitud similar, ya que entonces como ahora no se podía realizar burla, ni considerarse bufón a quienes ostentaban labores de Gobierno, y dado que estas labores solo podían ser ejercidas por nobles y en estos no entraba la condición de bufón, nos relata, pues su deseo era que los lectores percibieran El Quijote como una obra cómica: «Deja, lector amable, ir en paz y en hora buena al buen Sancho, y espera dos fanegas de risa, que te ha de causar el saber cómo se portó en su cargo, y, en tanto, atiende a saber lo que le pasó a su amo aquella noche; que si con ello no rieres, por lo menos desplegarás los labios con risa de jimia, porque los sucesos de don Quijote, o se han de celebrar con admiración, o con risa». (Cap.44 Libro II). Salud.

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