lunes, 31 de mayo de 2010

A ver si lo entiendo

        A ver si lo entiendo. O a ver si me lo explican. Pero es que ante el desconcierto económico español, provocado por la falta de rumbo de un Gobierno incompetente, ayudado de la complicidad silenciosa de unos untados sindicatos y la torpeza de una oposición insincera y ansiosa de poder, muchos españoles pensemos en aquella frase del genial Groucho para definir a esa desvergonzada clase política que dice nos administra, “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Y es que Marx tenía razón, pues en la España que nos esta tocando sufrir, algunos que ejercen la política buscan problemas donde no los hay, niegan que ese exista y luego hacen lo que no deben para salir del jardín. Que alguien me diga como puede haber tanta falta de previsión. Pero claro a quien le preguntas, pues a esa pandilla de embusteros ya no les cree ni Dios.

        Sin tener ni idea de economía ya dije hace meses entre estas mismas líneas, cosas como que lo de los 400 euros era pan de hoy y hambre para mañana y que aunque sea una frase hecha cada vez parece caminar más hacia su sentido literal. También comenté que lo de la Presidencia de la Unión Europea no era más que otro conejo de la chistera de ZP. Otra cortina de humo con la que nos llenaron la cabeza de brotes verdes para la recuperación de una economía sostenible y la creación de empleo de calidad. ¡Ja!. Después de 6 meses de hacer de recaderos de Asterix y la Bárbara, según la ministra Salgado, (¡Cáspita!, ¡Córcholis!), tendremos mas paro y creceremos aún menos de lo que estimaban los peores augurios, (¡recáspita!, ¡recórcholis!). O sea fútbol toda la semana.

        Es que al final no se comprende que estando lo jodidos que estamos, que habiéndonos exigido una reducción de nuestro déficit publico en 15.000 millones de euros, tengamos que prestarle 3.675 millones a Grecia. Es que joder tronco (como dicen los chavales) si hacemos la cuanta la vieja de toda la pasta que has tirado para ganar votos nos teníamos ahora que andar bajando el sueldo a algunos funcionarios (Patxi López dice que a los suyos solo el 2%) o amargando la jubilación a los pensionistas. Y es que los números son fríos y las alegrías electorales de ZP nos han costado más de esos 15.000 millones. Fíjense: lo de los 400 euros costó 6.000 millones, la rebaja del impuesto de sociedades casi 9000, el cheque bebé 1.090 y la supresión del Impuesto de Patrimonio 2.300. Pero también debemos sumar la reducción de la fiscalidad de las rentas altas (del 45 al 43%), claro, es que bajar impuestos es de izquierdas. Dineros que perfectamente se podrían haber dedicado a impulsar medidas para generar riqueza y crear empleo.

        Ahora tocan las medidas de contención que una vez más recaen sobre las mismas costillas. A lo fácil. El esfuerzo para salvar el marrón que se lo coman los trabajadores y los pensionistas. Zp se está convirtiendo en una versión grotesca del Tempranillo, (aquel que robaba a los ricos para dárselo a los pobres), ya que aprieta a los que menos pueden aportar y protege a quien más tiene. ¿No es momento de una reforma fiscal para que aporten más, quien más tiene y quienes mas especulan?. ¿No es momento de una reforma de la banca?. Pues si ahora no es el momento es que algo raro pasa.

        Y para colmo de males llegan los amos del mundo, los mayores sinvergüenzas que pisan la Tierra y con un par nos bajan la nota sobre nuestra solvencia. Esos poderosos que mueven los hilos, esas agencias de calificación, que dicen llamarse. Los mismos que calificaron la bondad de los bonos basura o las acciones de Terra. Vamos esa cuadrilla de mequetrefes sacacuartos que se permiten calificar países como quien califica la calidad del estiércol. Pero no nos dicen la verdad, parece que algunas cosas no son como las cuentan. Resulta que tenemos un déficit inferior al ingles o al yanqui, pero a esos no les bajan la nota. A esos no les ponen como objetivos de los especuladores del mercado financiero.

        Se puede hacer una política con una fiscalidad justa y progresiva, que ingrese más recursos, que disminuya el paro y que destine los fondos a actividades productivas. Querer es poder.

        Salud y como le espetó Quijote a Sancho “advertid, hijo, que vale más buena esperanza que ruin posesión, y buena queja que mala paga”.

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